lunes, 28 de marzo de 2016

Caaaasi! (Sobre el sueño)

Casi puedo decir que ya dormimos en casa.

Han sido 30 meses, como no, intensísimos, donde creo que hemos pasado por todas las crisis habidas y por haber, e incluso alguna más de regalo. Lo digo en serio (ojalá pudiera exagerar en esto...creo que hasta me puedo quedar corta).




Ya en el embarazo padecí insomnio. Todas las preñadas diciendo el sueño que tienen y yo con los ojos como platos, viendo pasar las horas. Cuando se supone que debía "aprovechar para dormir"? (Frase manida que escucha una futurible cuando está esperando).

Tengo la teoría que mi cuerpo se preparaba para lo que me deparaba el destino. Un bebé despierto. MUY despierto.

Llegó el parto, y ya la primera noche nos quedó  muy claro lo que se nos venía encima: necesitaba contacto estrecho, teta en la boca y despertares, con suerte cada 2 horas. Ni una noche de tregua.  Tomas interminables de hora y media, al poco de dormirse, volvía a despertar. 

Pasó 1 mes, pasaron 2... Hasta los 4. LA CRISIS DE SUEÑO. Despertares cada 45 minutos, y mejor aún, a las 3/4/5 de la mañana, decía que ya no quería dormir más. De 2 a 3 horas despierta varias noches por semana, creo que tocamos fondo. Nunca he estado tan cansada en mi vida. Sumémosle que tampoco podemos decir que durmiera siestas. Como una criatura tan pequeña puede pasarse 8 horas seguidas despierta?

Me acuerdo de ir al osteópata y que me dijera casi que "milagros a Lourdes". Fué una época muy dura. Demasiado. 
De repente se reguló (bueno, nuestros 2 meses o así no nos lo quita nadie). Volvemos a los despertares cada 2 horas de reloj y por suerte, tomas de media hora. Fue aquí cuando decidí leer sobre le sueño infantil, con Rosa Jové   y sobretodo, Elizabeth Pantley . Éste último me dió ideas para "mejorar" mínimamente, el sueño de personita. 

Y llegamos a los 8 meses, ANGUSTIA DE SEPARACIÓN. 
Ya de por si, siempre ha estado muy apegada a mi ( a quién si no? Al vecino del quinto?), pero aquí ya fue la bomba. De 15 a 20 despertares por noche. Súmale un descuadre horario y que tardaba hasta 1 hora y media en poderla dormir.  (Las siestas aquí ya estaban establecidas después de "currármelas"). La crisis pasó, pero el sueño seguía sin mejorar (bueno, miento: cada vez que le iban a salir dientes, llegaba a dormir 4 horas seguidas. La mía va al revés que al resto de críos).

Llegamos al año. GUARDERÍA! Empeoramos!!! Quita!! Quita!!!

Ya estaba más que acostumbrada a dormir a trompicones, quien dice que seis  horas de sueño no son nada? Soy la prueba que también se rinde yendo a trabajar 4 horas y no seguidas. Durante meses. He querido poner de moda los "ojos panda", aunque creo que no lo he conseguido.

Pero como todo puede empeorar en cualquier momento, empezamos a sufrir terrores nocturnos. Ni la niña del exorcista. Gritos, golpes (vaya ostiazo me metió la primera vez). Después de cierta época "tranquila" (es decir, cada 2 horas pero con tomas de 15 minutos), volvemos a estar como los 4 meses. Si si. A despertarse de madrugada y "tienes sueño? Pues yo no". 

De verdad, donde está el botón "off"? Afortunadamente, pasó en algo menos de 1 mes, pero volvimos a tocar fondo. 

Y cuando crees que ya te ha pasado de todo (nocturnamente hablando), una noche duerme 4 horas seguidas. Otro día 6, y así llegamos casi a los 2 años, con alguna tirada algo más larga. Coincidencia o no, empezé a contarle por la noche el cuento de "La teta cansada" (descarga gratuita en www.dormirsinllorar.com).

Y ya, desde los 26 meses, se despierta normalmente una sola vez por la noche. E incluso alguna noche ha hecho el tirón. Es un sueño hecho realidad. (He de añadir que el tirón, en nuestro caso, es dormir 8/9 horas nocturnas, no es criatura de dormir la nuestra).

En estos momentos ya está dejando la siesta (mi "momento relax"), pero también hace que duerma algo más de noche).

Han sido muchos meses, muchos despertares, muchas "melacargosuéltamequemelacargo", pero al final, todo vuelve a sitio. A dormir. Por fin. 

De verdad que lo necesitaba.





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Quien soy yo

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Un bonito lugar, Spain
De treinta y (muchos) años. Sirve decir que mi espíritu se mantiene joven y que los 40 son los nuevos 20?? Semi neurótica y controladora, una joya. Hace años, la frase que me caracterizaba, para acallar comentarios de la gente que me rodea ha sido "los niños, de lejos y en jaulas". Ahora es "tu me ves con ganas de no dormir en años?" Así evito explicaciones complicadas o directamente mentir descaradamente. No tengo ganas de explicar mis neuras.